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Cirugía mínimamente invasiva. Conoce una de las técnicas más novedosas para operaciones

Cuando detectamos una patología de columna vertebral, una de las principales palabras que no queremos oír es la palabra prohibida: cirugía.

El término cirugía lo solemos asociar a un proceso tedioso y costoso que, aunque es necesario para solucionar algún problema de nuestra salud, puede suponer un largo proceso de recuperación.

Y es que el postoperatorio no es fácil de afrontar, especialmente cuando se hacen grandes incisiones en nuestro cuerpo que alargan aún más la fecha final de nuestra recuperación.

Lo que igual no sabemos es que la medicina avanza a ritmos propios de los tiempos que corren y que ya existen una serie de técnicas que consiguen minimizar el impacto de estas intervenciones quirúrgicas. Hablemos de la cirugía mínimamente invasiva.

¿Qué es la cirugía mínimamente invasiva?

La cirugía mínimamente invasiva es un procedimiento quirúrgico que, mediante incisiones de tamaño reducido, disminuye en gran medida tanto la duración como el malestar causado por una intervención quirúrgica.

Además, la cirugía mínimamente invasiva resulta en lesiones postoperatorias bastante más pequeñas que las ocasionadas en cirugía tradicional, hasta tal punto que nuestro paso por quirófano puede pasar desapercibido.

Una vez efectuadas las incisiones pertinentes, este procedimiento se lleva a cabo con ayuda de una pequeña óptica equipada con una luz, que permite mejorar la visibilidad del campo de trabajo. De esa forma, no es necesario llevar a cabo grandes incisiones para obtener un buen resultado.

Consecuentemente, el proceso de recuperación del paciente es bastante más llevadero y, en definitiva, conseguimos tener un paciente no solo sano, sino también feliz.

Ventajas de la cirugía mínimamente invasiva

Al igual que todas las alternativas que ha traído la modernidad al campo de la medicina, la cirugía mínimamente invasiva también nos ofrece una serie de ventajas con respecto a la cirugía tradicional.

1. Menor incisión

Como ya hemos comentado anteriormente, la cirugía mínimamente invasiva nos brinda la posibilidad de sustituir las grandes incisiones de la cirugía tradicional por nada más que  unas pequeñas incisiones. Gracias al uso de una serie de instrumentos especializados, podemos hacer la misma intervención, pero sin necesidad de realizar grandes incisiones. Así de fácil.

2. Menor daño a los tejidos

A menor incisión, menor daño a los tejidos. Una incisión de menor tamaño no sólo supone una ventaja estética, sino también supone una ventaja a nivel fisiológico.

Como bien sabemos, cualquier lesión de nuestros tejidos va a presentar dolor e inflamación directamente proporcional al tamaño de la lesión.  Además, el riesgo de infección de una incisión de tamaño reducido es mucho menor que una incisión quirúrgica tradicional.

3. Menor sangrado intraoperatorio

El menor sangrado que supone la cirugía mínimamente invasiva, puede resultar un factor clave en ciertas intervenciones, especialmente para aquellos pacientes que tengan condiciones médicas que se puedan ver agravadas por la falta de sangre.

4. Menor estancia hospitalaria

Siempre es buena indicación recibir el alta antes de tiempo y este caso no iba a ser diferente.

Otra de las ventajas que ofrece la cirugía mínimamente invasiva es la posibilidad de reducir el proceso de recuperación, hasta tal punto que requiramos menor estancia hospitalaria.

5. Menor dolor postoperatorio

Cuando nos informamos acerca de la cirugía mínimamente invasiva desde un punto de vista técnico, entendemos que propone muchas ventajas para el paciente.

No obstante, es cuando conocemos que este procedimiento resulta bastante menos doloroso cuando realmente entendemos que es una técnica que ha llegado para quedarse.

La cirugía mínimamente invasiva conlleva una recuperación menos molesta para el paciente que la cirugía tradicional, en intensidad de dolor, pero sobre todo en duración.

6. Movilización postoperatoria precoz

Se acabaron los largos procesos de recuperación. Mediante la cirugía mínimamente invasiva podemos conseguir una recuperación en tiempo récord, mientras minimizamos las secuelas de la operación. Todo ello, facilita además la reincorporación laboral en períodos mucho más reducidos que mediante cirugía tradicional.

Cirugía mínimamente invasiva para patologías de columna

A lo largo del último par de décadas, las intervenciones quirúrgicas mínimamente invasivas se han vuelto cada vez más viables, más eficientes y bastante más populares para tratar patologías de columna. Y es que, un creciente número de proyectos de investigación abalan las numerosas ventajas de esta técnica frente a la cirugía tradicional de columna.

En la cirugía mínimamente invasiva,  dado mejoría técnica del instrumental y las fuentes de luz, así como la capacidad de magnificación del campo quirúrgico y el progresivo  conocimiento de la anatomía en 3D del cirujano, nos ha permitido realizar operaciones de todo tipo con incisiones apenas  centimétricas ( 1,5-2 ) a través de dilatadores y retractores tubulares, pudiendo tratar muchas de las patologías de columna más frecuentes.

En ocasiones, también nos permite realizar fijaciones de columna  a través de la piel con incisiones de 1 cm, con lo que el stress que sufre la musculatura paravertebral y las molestias postoperatorias son mínimas y el beneficio cosmético es claro.

La cirugía mínimamente invasiva de columna, es una técnica especializada enfocada a solucionar diferentes tipos de patologías de columna como hernias discales, fusiones vertebrales, estenosis, cualquier tipo de inestabilidad por diversos factores, etc.

En cualquier caso, son patologías en las que el paciente sufre una dolencia elevada, que ya no responde a tratamiento médico alguno y requiere de una intervención quirúrgica para aliviar o eliminar el dolor.

Recurrir a la cirugía de columna mínimamente invasiva se recomienda especialmente en casos en los que exista lesión neurológica, pérdida de fuerza o incluso alteraciones en la sensibilidad. No obstante, siempre se recomienda optar por un método escalera, es decir, comenzar por un tratamiento médico al uso. En caso de no poder recuperarnos de la lesión de esta forma, acudir a la cirugía mínimamente invasiva de espalda antes que a la cirugía tradicional.

Postoperatorio de cirugía mínimamente invasiva de columna 

Partimos del punto de que la cirugía mínimamente invasiva de columna permite al paciente tener un mejor proceso de recuperación. Son muchos de los pacientes recién operados los que se sorprenden por la rapidez y eficacia de este procedimiento. Y es que, los resultados a corto plazo de la cirugía mínimamente invasiva de columna son de lo más sorprendentes.

De hecho, la estancia hospitalaria se reduce hasta tal punto, que la mayoría de los pacientes pueden presumir de recibir el alta al día siguiente de haber sido realizada la intervención. Realmente es un hecho que no sorprende, especialmente cuando vemos que la mayoría de los pacientes son capaces de andar por su propio pie, pasadas las 24h.

Nada más recibir el alta, el paciente puede hacer vida normal desde el primer momento. No obstante, es una vida normal con las limitaciones propias de un postoperatorio, es decir, no se recomienda realizar ejercicio físico intenso ni cualquier otra actividad forzosa que pudiese empeorar el proceso de recuperación, ya que podrían aparecer molestias indeseables.

De forma ideal, estas recomendaciones se deben seguir de forma rigurosa, especialmente durante las primeras semanas. A partir de las 6-12 semanas, dependiendo de cada caso, ya se podría reanudar con normalidad la actividad física.

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